|
|
Me llamo Antón Carro y vivo en Cedeira, un pueblo al norte de la provincia de La Coruña. Hace poco tiempo que crío buchonas con estándar y no era por falta de ganas sino más bien porque me resultaba imposible conseguirlos. En la zona donde yo vivo se cría un palomo buchón denominado comúnmente buchón del país o buchón ferrolano. Este palomo se creó no por querer tener algo distinto sino por necesidad, antiguamente era tan complicado traer palomas del sur que las pocas que venían eran cruzadas entre si fuese cual fuese su raza. Este tipo de palomo es muy similar al gaditano antiguo, corito pequeño y con un gran buche en forma de naranja, pero su cabeza es totalmente diferente, con un pico corto, ancho, grueso y romo, ribete rojo y más diferencias en las que no voy a entrar porque este texto no lo dedico a esta raza. |
A lo que íbamos, gracias sobre todo a foros en Internet, tales como el mercadillo de La Cañizola o a amigos que me hice en la red como Jesús Flores o Antonio Millán conseguí hacerme con unas cuantas parejas de buchón rafeño y otras de buchón gaditano. También conseguí contactar con criadores de Galicia que poseen razas con estándar, me federé y ahora estoy empezando mi primer año con estas dos razas que tanto me ilusionan.
La que más miedo me daba era, sin duda, el rafeño, pero me parece que hay más boca que otra cosa, ya que yo por ahora no he tenido problemas, todos los que han nacido se están criando sin ningún problema, el único problema que tuve es que al principio las hembras ponían los huevos con una cáscara muy fina y se rompieron unos cuantos, pero un poco de calcio y vitamina D3 y el problema está solucionado. Lo que si tuve que hacer es variar la alimentación de las nodrizas ya que antes les daba una mezcla se semillas con maíz y ahora lo he sustituido por mijo y alpiste sin quitar las que tenían antes de tamaño adecuado porque tengo miedo de que se atraganten. También les doy a mis nodrizas unas piedras de arcilla que les proporcionan las sales que necesitan, parece una tontería pero desde que la uso es raro que se me muera un pichón y tampoco se les tuerce la quilla. En el agua les doy una vez semana un compuesto a base de hierbas de la marcha Beyers, es muy buena para el apartado digestivo y para la pluma. Puede parecer que les doy muchos mimos a mis palomas pero el que no quiera cuidarlas que no las tenga, es mi opinión.
Lo único que me da pena es que no puedo volar las palomas que tengo, en donde yo vivo la densidad de aves de rapiña es tan grande que duran menos que un caramelo en el patio de un colegio, para que se hagan ustedes una idea, hace dos años los halcones y azores mataron 45 pichones mensajeros en cosa de unos cuatro meses. Ya se que mucha gente me criticará porque no vuelo mis animales y que no los disfruto, pero me da igual, a mi lo que si me parece mal es que no los vuelen aquellas personas que si tienen posibilidad de hacerlo. Opino que cada cual ha de tener lo que le guste y de la forma que más le llene sus ratos de ocio. Unos disfrutan sentándose en su azotea y viendo volar a sus animales toda la tarde, sinceramente los envidio, yo me tengo que conformar viendo como seducen a la hembra y la meten su nido, son formas distintas de ver la misma afición, pero estoy seguro que si todos nos miramos desde el respeto, contribuiremos al entendimiento entre todos los puntos de vista.
LES DOY LAS GRACIAS A TODOS POR LEER ESTAS PALABRAS DE UN PALOMERO NOVATO.
Cedeira, 14 de abril de 2003